Un año más se acercan las fiestas, grandes y pequeños se sumergen en un mundo de fantasía, aparte de los regalos y las luces, no hay que olvidar el mensaje espiritual de amor y de buen entendimiento entre los hombres.
Cuando llegue la noche del cinco de enero y los niños se vayan a la cama, su primer y último pensamiento estará protagonizado por tres reyes magos, que llegarán hasta su casa con sus deseos. Soñarán con camellos cargados de regalos, con el juego que se les olvidó incluir en su carta, y con ese exótico y lejano Oriente, aunque no saben lo que es, ni dónde está. Cuando se despierten correrán para ver si sus peticiones se han hecho realidad y abrirán los paquetes con el corazón a punto de salírseles del pecho. Cuando vean el regalo olvidado creerán que sí, que es verdad, que los sueños se cumplen.
Es la magia de la Navidad. La única época del año en la que esperanza, las buenas intenciones y la fantasía tienen espacio reservado en nuestras casas. Da igual que sea Papá Noel o Santa Claus, los camellos o los renos, el árbol o el belén… Lo importante es celebrar.
Creer en los Reyes Magos y en Santa Claus es una experiencia maravillosa, proporciona un gran placer a los niños. No hay que quitarles la ilusión, eso les hace sentirse protegidos.
Con todo, y después de descubrir la verdad, son muchos los adultos que desean vivir la Navidad como si fueran niños. Aun así, debemos ser capaces de creer en la magia y de emocionarnos
En la vida real nada es fácil, por eso, la fe y la ilusión nos han de acompañar estos días, para ayudarnos a ser fuertes ante la adversidad.
Hoy, en un día tan especial, viviréis la experiencia de hacer un poco más felices a aquellos que no tienen tanta suerte como nosotros, regalándoles un poco de esa magia e ilusión que nadie debería perder.
Cuando llegue la noche del cinco de enero y los niños se vayan a la cama, su primer y último pensamiento estará protagonizado por tres reyes magos, que llegarán hasta su casa con sus deseos. Soñarán con camellos cargados de regalos, con el juego que se les olvidó incluir en su carta, y con ese exótico y lejano Oriente, aunque no saben lo que es, ni dónde está. Cuando se despierten correrán para ver si sus peticiones se han hecho realidad y abrirán los paquetes con el corazón a punto de salírseles del pecho. Cuando vean el regalo olvidado creerán que sí, que es verdad, que los sueños se cumplen.
Es la magia de la Navidad. La única época del año en la que esperanza, las buenas intenciones y la fantasía tienen espacio reservado en nuestras casas. Da igual que sea Papá Noel o Santa Claus, los camellos o los renos, el árbol o el belén… Lo importante es celebrar.
Creer en los Reyes Magos y en Santa Claus es una experiencia maravillosa, proporciona un gran placer a los niños. No hay que quitarles la ilusión, eso les hace sentirse protegidos.
Con todo, y después de descubrir la verdad, son muchos los adultos que desean vivir la Navidad como si fueran niños. Aun así, debemos ser capaces de creer en la magia y de emocionarnos
En la vida real nada es fácil, por eso, la fe y la ilusión nos han de acompañar estos días, para ayudarnos a ser fuertes ante la adversidad.
Hoy, en un día tan especial, viviréis la experiencia de hacer un poco más felices a aquellos que no tienen tanta suerte como nosotros, regalándoles un poco de esa magia e ilusión que nadie debería perder.
